En este punto analizaremos el caso de Jérôme Kerviel bajo el tema de intensidad moral, el cual, se encuentra dividido por 6 factores o niveles: Magnitud, consenso social, probabilidad de efecto, inmediatez temporal, proximidad y concentración de efectos.
Si bien es cierto que todos estos factores participan de algún modo en la toma de decisión ética que se eligió en este caso, por cuestiones de aplicación sólo profundizaremos en uno de estos, el que resulte más relevante para comprender mejor el caso de Kerviel.
Para esto, hemos elegido la variable “probabilidad de efecto” como el mejor para poder describir la intensidad moral con la que Jérôme Kerviel percibió el tema de fraude en su entorno, al momento de tomar la decisión de cometer este delito financiero en su empresa (Banco Société Générale).
Para empezar, este factor se explica con las respuestas que se pueden obtener de la siguiente pregunta: ¿Por qué Jérôme Kerviel no consideró probable que sus movimientos financieros tuviesen los efectos que produjeron?
En primer lugar, Jérôme Kerviel siempre fue destacado como un “brillante” estudiante de finanzas y un “buen empleado” en cada uno de los que fueron sus lugares de trabajo, incluyendo al SG, esto le llevo a poseer un amplio conocimiento de las finanzas y, por consiguiente, una gran confianza en sus habilidades y en sí mismo.
En segundo lugar, este personaje había trabajado anteriormente en el área de sistemas del SG, por lo que conocía “bastante bien” el manejo de la informática dentro de este, lo cual, aparte que le brindaba una ventaja y un motivo más para tomar confianza en sus decisiones, reducía las probabilidades de que sus especulaciones financieras fueran afectadas por temas informáticos y por consiguiente, produjeran algún efecto negativo en las cifras del banco.
Por otro lado, Kerviel también poseía la confianza de que “nada iba a salir mal” por un tema de aprobación y hasta motivación por parte de sus jefes y compañeros de trabajo. Este es uno de los argumentos más importantes por los cuales Kerviel no consideró que las probabilidades de efecto de sus acciones pudiesen resultar tan desastrosas como fueron al final. Ya que, incluso tomándolo como su mayor argumento defensivo, Jérôme expuso que en las oficinas de la empresa, “no existía la privacidad” y que cada uno se encontraba separado a 50 centímetros del otro, esto además del hecho de que existían 5 jefes vecinos. “En una sala de mercado, todo se ve, todo se escucha”, describió. Esto, le sirvió para explicar que era imposible que los cinco jefes que tenían en su cercanía no supieran lo que hacía e insistió en que estos mismos jefes lo habían alentado a continuar con “la estrategia de especulación”. Es decir que, si consideramos esto último como cierto, tendríamos más razones aún para considerar que Kerviel estaba en lo cierto al considerar que las probabilidades de desastre en sus operaciones fueran siquiera posibles.
Por último, y no menos importante, Jérôme Kerviel no notó que los efectos de sus acciones acabarían de esa forma por el hecho de que sus primeros resultados de fraude dieron respuestas positivas al inicio. Es decir que si sumamos este hecho, a la confianza que este personaje se tenía así mismo y a sus conocimientos, podríamos concluir que en verdad, las probabilidades de fracaso en su momento para Kerviel eran muy bajas.
En conclusión, el hecho de que tomara la decisión de realizar operaciones tan complejas como estas, especulando con grandes sumas de dinero y sin vacilar al momento de realizarlas, es porque Jérôme Kerviel era consciente, en aquel entonces, de que, por todas la razones que se han expuesto, las probabilidades de que su fraude tuviera un efecto negativo, tanto para él, como para el SG y como para todos aquellos que se vieron perjudicados por sus acciones, eran casi nulas o simplemente poco probables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario